La capacidad de predicción y la eficiencia operativa son el nuevo oro de los negocios. Blaise Agüera y Arcas, vicepresidente de Google y responsable del grupo Paradigms of Intelligence, ha sacudido el tablero tecnológico con la publicación en 2025 de su libro What Is Intelligence?. Su tesis central elimina el misticismo: para que una máquina piense no hace falta magia, sino escala y datos. Esta visión pragmática de la inteligencia artificial de Agüera plantea un escenario donde la frontera intelectual entre humanos y algoritmos desaparece, obligando a los directivos a replantear sus estrategias de automatización.
La nueva definición de inteligencia según Agüera
Para un CEO, la definición académica de inteligencia es irrelevante; lo que importa es la resolutividad. Agüera, que a sus 50 años lidera la investigación básica en Google Research desde Chicago, propone una definición puramente funcionalista y orientada a resultados: la inteligencia es la capacidad de modelarse a uno mismo y al entorno para influir en el futuro de manera útil. Si una herramienta comprende la complejidad del mercado y actúa para beneficiar a la empresa, es inteligente.
El enfoque funcionalista: Agüera rechaza la idea de que el proceso interno valida la inteligencia. Al igual que un avión vuela sin batir alas —utilizando la misma ecuación de Bernoulli que un pájaro pero con distintos materiales—, la IA llega a resultados inteligentes mediante silicio y sistema binario, no con neuronas biológicas. Para el directivo, lo vital no es si la máquina «siente», sino si resuelve problemas sofisticados.
Contra el argumento del «Loro Estocástico»: Existe la crítica de que la IA solo memoriza. Agüera desmonta esto con un dato matemático: un modelo puede multiplicar números de tres dígitos sin haber visto jamas esa combinación específica en su entrenamiento. Si solo memorizara, fallaría. Al acertar, demuestra que ha entendido la lógica de la multiplicación, generalizando el conocimiento para situaciones inéditas.
Por qué la IA ya supera la inteligencia humana individual
La competitividad de una Pyme o una corporación ya no reside en el talento individual aislado. Según Agüera, los grandes modelos de lenguaje (LLM) actuales ya son más inteligentes que cualquier humano en términos individuales. La ventaja competitiva de nuestra especie —y por extensión, de las empresas exitosas— es la inteligencia colectiva: nuestra capacidad de cooperar.
Simbiosis corporativa: El vicepresidente de Google aplica una teoría evolutiva donde la novedad surge de la simbiogénesis (la unión de entidades para crear algo nuevo, como células formando organismos). En el entorno empresarial, esto se traduce en que la IA no es un reemplazo, sino un socio cooperativo. Pioneros como Geoffrey Hinton o Yann LeCun coinciden en que el umbral humano ha sido superado en tareas específicas; el reto ahora es la integración en flujos de trabajo.
El salto evolutivo: de LaMDA a la IA actual
Para entender la rentabilidad actual de la IA, hay que mirar su evolución reciente. En junio de 2022, Agüera ya advirtió en The Economist sobre las capacidades de LaMDA, el chatbot que provocó el despido del ingeniero Blake Lemoine por afirmar que tenía «alma». Mientras la competencia lanzaba ChatGPT, Google refinaba su tecnología bajo la premisa de que la escala lo cambia todo.
Del patrón a la comprensión: Hace una década, los teclados predictivos de Android apenas completaban frases hechas. Hoy, al escalar los modelos con inmensas cantidades de datos, la predicción de la siguiente palabra implica entender causalidad y contexto. Agüera insiste: no hubo «polvo de hadas», simplemente se hicieron los modelos más grandes. Este aprendizaje no supervisado permite a las empresas utilizar herramientas que no solo ejecutan órdenes, sino que infieren necesidades sin instrucciones explícitas.
Proyecto Suncatcher: la computación espacial como futuro
El mayor obstáculo para la rentabilidad de la IA no es el software, sino el coste energético. Aquí entra el «Proyecto Suncatcher», concebido por el propio Agüera. Ante la paradoja de Jevons —cuanto más eficiente hacemos la IA, más aumenta su demanda y consumo—, la solución de Google mira hacia arriba.
Centros de datos en órbita: El plan a largo plazo es trasladar el procesamiento al espacio. La energía solar fuera de la atmósfera es 10¹⁰ veces más potente que en la Tierra. Agüera visualiza sistemas altamente integrados producidos en masa y orbitando el planeta, eliminando las restricciones energéticas terrestres. Aunque es un proyecto a décadas vista, marca la hoja de ruta de la infraestructura tecnológica: búsqueda de energía ilimitada para cómputo ilimitado.
Eficiencia energética y sostenibilidad en IA
Mientras Suncatcher se materializa, la estrategia inmediata para las empresas tecnológicas pasa por la eficiencia terrestre. Agüera, conocido por inventar el aprendizaje federado (entrenar IA en dispositivos descentralizados para ganar privacidad y eficiencia), señala tres palancas clave para mitigar el impacto energético actual:
| Estrategia | Impacto en Negocio | Viabilidad |
|---|---|---|
| Optimización de Modelos | Reducción de costes operativos y latencia. | Inmediata (Software) |
| Energía Nuclear | Fuente limpia y estable para centros de datos (24/7). | Medio Plazo (Infraestructura) |
| Energía Solar Terrestre | Reducción de huella de carbono corporativa. | Actual (Renovables) |
| Computación Espacial | Capacidad de procesamiento masivo sin coste energético terrestre. | Largo Plazo (Proyecto Suncatcher) |
El cerebro humano opera con apenas 20 vatios. La brecha de eficiencia entre nuestra biología y el silicio es inmensa, pero es precisamente ahí donde reside la oportunidad de mejora tecnológica y reducción de costes.
¿Cómo te afecta esto hoy?
La visión de Blaise Agüera confirma que la Inteligencia Artificial no es una moda, sino una evolución inevitable de la capacidad de cómputo y predicción. Para tu empresa, esto significa que la ventaja competitiva ya no está en tener la información, sino en la capacidad de procesarla y actuar sobre ella antes que la competencia.
No necesitas esperar a que los servidores orbiten la Tierra para rentabilizar esta tecnología. Hoy mismo:
- Implementa la «simbiogénesis» corporativa: No sustituyas empleados, dótales de herramientas de IA que multipliquen su capacidad de producción.
- Automatiza la predicción: Usa modelos para anticipar tendencias de mercado, no solo para analizar el pasado.
- Busca eficiencia: Adopta soluciones que requieran menos recursos para ofrecer el mismo resultado funcional.
En AdPalabras.com transformamos esta teoría en rentabilidad palpable. Te ayudamos a integrar sistemas de automatización inteligente que elevan tu eficiencia operativa y reducen costes desde el primer día. El futuro es de quien lo modela mejor.






