La inteligencia artificial no es solo código; es una lucha por el dominio de recursos. Karen Hao, periodista reconocida como una de las 100 personas más influyentes en el sector por la revista Time en 2025, expone en su libro El Imperio de la IA (Península) una realidad que todo directivo debe comprender: los gigantes de Silicon Valley no solo venden software, consolidan un nuevo imperio de la tecnología y la IA que replica dinámicas históricas de extracción y control.
Hao, con amplia trayectoria en The Atlantic y The Wall Street Journal, escribe desde 2018 sobre el sector. Residente en Hong Kong, su investigación abarca más de 600 páginas y 250 entrevistas globales. Su tesis es clara: la industria está centralizando poder político y económico mediante la desposesión de la mayoría. Para un CEO, entender estas dinámicas es crucial para no ser un mero espectador en este tablero.
El nuevo colonialismo digital: Cómo operan las big tech
La autora plantea una analogía operativa directa: al igual que los imperios coloniales extraían recursos naturales, las tecnológicas extraen datos. Las empresas entrenan sus modelos apropiándose de información masiva en internet sin consentimiento, consolidando el control del conocimiento.
La privatización del talento: Hao advierte sobre una fuga de cerebros que afecta al interés público. La industria ofrece salarios millonarios que vacían las universidades. La periodista ilustra el riesgo con un ejemplo de negocio: si los científicos climáticos trabajaran solo para petroleras, desconoceríamos los efectos reales de la crisis ambiental. En la IA, las tecnológicas solo comparten la información que no debilita su posición dominante.
La narrativa del enemigo externo: Para justificar este acaparamiento de recursos, Hao sostiene que Silicon Valley vende una misión mesiánica de «imperio bueno» frente a un «imperio malvado» (China). Este relato permite acelerar la captación de capital y activos bajo la premisa de que, si ellos no ganan, el futuro será un infierno tecnológico.
La explotación laboral en la era de la IA: El caso de Kenia
Detrás de la automatización pulida que llega a su empresa, existe una cadena de suministro humana a menudo invisible. En 2021, un año antes del lanzamiento de ChatGPT, Hao viajó a Kenia para documentar la realidad operativa de OpenAI.
El coste humano del filtrado: La compañía subcontrató a miles de trabajadores para tareas de moderación. Estos empleados pasaban ocho horas diarias evaluando lo peor de internet, diferenciando entre fantasías y material de abuso infantil real. El resultado fue el desarrollo de cuadros de estrés postraumático, ansiedad y depresión. Mientras los ingenieros en California cobran cifras astronómicas, estos trabajadores reciben salarios de subsistencia, evidenciando la brecha en la estructura de costes de la IA.
La transformación de OpenAI: De organización sin ánimo de lucro a imperio tecnológico
OpenAI nació en 2015 con una promesa de código abierto y sin ánimo de lucro, fundada por figuras como Sam Altman y Elon Musk. Sin embargo, Hao documenta un pivote estratégico radical en 2019.
El cambio de modelo de negocio: La empresa renunció a la investigación pura para centrarse en escalar modelos existentes. La razón fue puramente financiera: el «cuello de botella» pasó a ser el capital. Los superordenadores necesarios para escalar requerían inversiones que una ONG no podía levantar.
Cultura corporativa: Durante una visita de tres días a las oficinas de San Francisco en 2019, Hao percibió el cambio: de un ambiente universitario a un secretismo inquietante. Hoy, fuentes internas describen un entorno caótico con facciones enfrentadas sobre la velocidad de despliegue de los productos, tensiones que culminaron en el despido y readmisión de Altman en 2023.
Sam Altman: El estratega detrás del imperio de la IA
El libro perfila a Altman no como un técnico, sino como un operador de poder obsesionado con «estar en la sala donde se toman las decisiones». A sus 40 años, su ambición se nutre de comparaciones históricas y decepciones pasadas.
La métrica del éxito: Altman vendió su primera start-up a los 26 años por cinco millones de dólares, una cifra que consideró un fracaso al compararse con los 256 millones que Steve Jobs tenía a esa edad. Hao también recoge datos personales complejos, como las denuncias de abuso sexual por parte de su hermana, completando el perfil de un líder con múltiples claroscuros que afirma tener «el trabajo más importante del mundo».
Las promesas contradictorias de OpenAI a diferentes stakeholders
La estrategia de comunicación de OpenAI es camaleónica. La periodista advierte que la empresa adapta su discurso radicalmente según quién sea el interlocutor, una táctica de ventas agresiva para asegurar recursos y permisos.
| Audiencia Objetivo | Promesa de Valor (Pitch) | Objetivo Real |
|---|---|---|
| Consumidores | Un sistema mágico que ayuda con cualquier tarea diaria. | Adopción masiva y recolección de datos. |
| Reguladores | Solución al cambio climático y cura del cáncer. | Evitar normativas restrictivas bajo la promesa de bien común. |
| Inversores | Generación de beneficios por 100.000 millones de dólares. | Levantar capital intensivo para infraestructura. |
| WEB Corporativa | Sistemas autónomos que superan a humanos en valor económico. | Posicionamiento de mercado B2B. |
Según Hao, esta flexibilidad narrativa oculta una agenda única: aumentar el tamaño de los modelos para justificar la concentración de tierra, energía, agua y capital.
¿Cómo te afecta esto hoy?
La investigación de Karen Hao despeja la niebla del marketing: la IA no es magia, es una industria extractiva y de capital intensivo. Pero para tu empresa, esto no debe ser motivo de parálisis, sino de acción inteligente.
Mientras los gigantes pelean por el control del «imperio», tu oportunidad está en la eficiencia táctica:
- No compres la narrativa, compra la utilidad: Ignora las promesas de «salvar el mundo». Utiliza la IA para reducir tus costes operativos hoy.
- Automatización agnóstica: No te cases con un solo proveedor. Los liderazgos cambian (como vimos con Altman), pero tus procesos deben seguir funcionando.
- Rentabilidad real: Si OpenAI busca facturar 100.000 millones, asegúrate de que cada euro que les pagues te retorne tres en productividad.
El juego de los imperios es para las Big Tech. El juego de las Pymes y directivos es la rentabilidad, la velocidad y la automatización de procesos que generan caja.






