La era de la gratuidad operativa en la tecnología ha terminado. Sam Altman, CEO de OpenAI, ha revelado cifras que transforman una curiosidad técnica en una variable de costes para cualquier organización digitalizada: el consumo energético de la inteligencia artificial deja de ser una abstracción para convertirse en una métrica tangible. Aunque los datos proceden de estimaciones internas y aún carecen de auditoría independiente y estandarizada, según informan medios como La Vanguardia, Esquire o TN, marcan un punto de inflexión para directivos que deben anticipar la sostenibilidad y los costes ocultos de su infraestructura tecnológica.
El coste energético real de cada consulta a ChatGPT
Para un CEO, entender el «Coste de Bienes Vendidos» (COGS) de su tecnología es vital. Altman ha detallado que una consulta media requiere 0,34 vatios-hora. Para ponerlo en perspectiva operativa, esto equivale al consumo de un horno encendido durante algo más de un segundo o una bombilla de alta eficiencia funcionando un par de minutos. Si su empresa integra, por ejemplo, chatbots de atención al cliente basados en estos modelos, cada interacción tiene un coste eléctrico asociado directo.
Falta de auditoría externa: Es crucial destacar, desde una perspectiva de gestión de riesgos, que estas cifras no han sido verificadas por terceros. Al igual que no aceptaría un balance financiero sin auditar, el mercado —incluyendo analistas técnicos citados por medios como TN— advierte que no existen aún métricas estandarizadas globales. Estamos operando con estimaciones del proveedor, no con certificaciones industriales.
Impacto en el consumo de agua y refrigeración
La responsabilidad social corporativa (RSC) y los criterios ESG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) obligan a las empresas a mirar más allá de la electricidad. La infraestructura que sostiene su IA requiere refrigeración líquida intensiva. Altman cifra el impacto hídrico en 0,00032176 litros de agua por consulta, aproximadamente una quinceava parte de una cucharadita.
La variabilidad del dato: Aunque la cifra unitaria parece insignificante, la comunidad científica urge a la prudencia. Estudios académicos previos sobre modelos de lenguaje grandes (LLMs) sugieren que, en escenarios de generación de textos largos o tareas complejas, el consumo podría elevarse a cientos de mililitros. Para empresas con compromisos de sostenibilidad, la falta de consenso sobre el impacto hídrico real representa un desafío de transparencia en su cadena de suministro digital.
Dimensión del problema: 2.500 millones de consultas diarias
El desafío no es la unidad, es la escala. Las estimaciones mediáticas sitúan el volumen de tráfico en 2.500 millones de solicitudes diarias. Esta cifra, aunque pendiente de confirmación oficial detallada por OpenAI, ilustra una demanda masiva que redefine el mercado energético. No estamos hablando de servidores convencionales; hablamos de una necesidad de potencia que, en la próxima década, podría requerir decenas de gigavatios adicionales en Estados Unidos, rivalizando con la producción de múltiples centrales eléctricas a gran escala.
| Factor Operativo | Dato Estimado (Altman) | Equivalencia de Negocio |
|---|---|---|
| Gasto Eléctrico | 0,34 vatios-hora / consulta | Horno encendido >1 seg por interacción. |
| Recurso Hídrico | ~0,0003 litros / consulta | Refrigeración crítica de Data Centers. |
| Volumen Diario | 2.500 millones de consultas | Demanda de infraestructura nivel nacional. |
| Auditoría | Interna (Sin estándar global) | Riesgo de cumplimiento normativo futuro. |
Soluciones y futuro de la eficiencia energética en IA
La rentabilidad futura de la IA dependerá de su eficiencia por vatio. Altman ha esbozado una hoja de ruta donde la propia inteligencia artificial optimice su consumo, buscando reducir la carga sobre los centros de datos. Esto implica una transición hacia modelos que no solo sean más «inteligentes», sino computacionalmente más económicos.
Nuevas fuentes de energía: La visión a largo plazo incluye la integración de tecnologías como la fusión nuclear para sostener la expansión sin disparar la huella de carbono. Sin embargo, para la empresa actual, el mensaje es claro: la optimización del código y la elección de modelos eficientes serán factores determinantes en la estructura de costes IT.
Implicaciones para la infraestructura empresarial
La advertencia de expertos del sector sobre el aumento de la demanda eléctrica no es solo ambiental, es estratégica. La dependencia de centros de datos masivos implica que la volatilidad en el precio de la energía podría trasladarse al precio de las API y servicios en la nube que su empresa utiliza.
Planificación de capacidad: Si el mercado exige gigavatios adicionales, las empresas deben prepararse para un entorno donde el acceso a computación de alto rendimiento podría encarecerse o sufrir cuellos de botella. La eficiencia energética de la IA deja de ser un tema «verde» para convertirse en un tema de seguridad operativa y continuidad de negocio.
¿Cómo te afecta esto hoy?
Mientras el mercado debate si una consulta consume como un horno o una bombilla, tu empresa sigue pagando facturas y consumiendo tiempo. La clave no es dejar de usar la tecnología por su coste energético, sino usarla para generar un retorno de inversión (ROI) que justifique cada vatio consumido.
En AdPalabras nos enfocamos en la eficiencia pura:
- Implementación precisa: No uses un modelo masivo para una tarea simple. Ajustamos la tecnología al problema para no «matar moscas a cañonazos» energéticos y financieros.
- Automatización con n8n: Conectamos tus sistemas para que la IA actúe solo cuando es necesario, eliminando redundancias y optimizando procesos repetitivos.
- Rentabilidad por consulta: Aseguramos que cada interacción automática genere valor real, ya sea ahorrando horas de personal o cerrando ventas.
La energía tiene un precio. Tu tiempo y el de tu equipo, también. Optimízalos.






